¿Cómo bajé de peso usando hilo dental?

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¿Cómo bajé de peso utilizando hilo dental?

 

A comienzos del año pasado, tras las fiestas, los regalos, las felicitaciones y los buenos deseos, volvió a aparecer la recurrente depresión de principios de año. Un enorme agujero en mi estómago ante los propósitos tan elevados que había escrito en mi libreta unos días atrás. Especialmente me detenía con una especie de ternurita y escepticismo ante uno de los primeros de la lista: “Bajar de peso”

Mi incredulidad no solo provenía de la cantidad de dietas que realicé en mi vida sin éxito prolongado, sino también de la sínica área de confort a la que había llegado donde con un pensamiento mágico super potente creía que algo realmente mágico iba a suceder y mi cuerpo comenzaría a perder peso como por haber aprendido que era lo que más le convenía. ¡Qué alejada estaba yo de lo que estaba por venir!

En conjunto con otras tantas áreas de mi vida que giraban en el mismo tenor, comencé a darme cuenta de que tenía una profunda dificultad para realizar compromisos. Por ejemplo, si se presentaba un evento social en unos días, semanas o meses era toda una proeza agendarlo y confirmar mi asistencia con anticipación, igual poner un día para lavar la ropa o un horario para realizar una rutina de ejercicio, todo esto resultaba en mi cabeza un conflicto enorme que acababa por producirme estrés e incomodidad.

Así que decidí comenzar con algo sumamente pequeño, algo que se convirtiera en un aprendizaje trascendente y replicable en otras áreas de mi vida. Y comencé por utilizar el hilo dental por las noches, antes de dormir. Tengo que decir que fue una indicación recurrente de mi dentista hace más de 20 años que ignoré por completo pero que casi diariamente recordaba como algo que debería de hacer para tener dientes limpios y sanos. Y me di cuenta de que había puesto excusas tan tontas como el precio del hilo dental o el tiempo que implicaba realizar la limpieza profunda.

Día tras día con este compromiso como una prioridad en mi vida, al finalizar el día hacía mi rutina de limpieza dental, pieza por pieza y con gran empeño. Así me fui dando cuenta de que repetir este proceso diariamente me comenzaba a dar mucha satisfacción y hasta complicidad conmigo misma pues a pesar de ser algo tan simple se fue convirtiendo en una experiencia personal que me daba muchas enseñanzas personales pues por supuesto que en varias ocasiones llegaba cansada al final del día o me cuestionaba la importancia de lo que estaba realizando pero cada vez sentía como esto se convertía en el primer compromiso consciente que contraía conmigo misma.

La constancia, la tolerancia a la demora, el estar consciente de lo que se hace y las reflexiones que comencé a hacer diariamente se convirtieron en un modelo perfecto de lo que implica adquirir un compromiso personal y cumplirlo. Y mirándome al espejo, me cuestioné como sería llevar este mismo procedimiento a algo mayor.

Comencé por hacer lo mismo con la actividad física, con pasos muy pequeños pero constantes comencé a caminar un par de kilómetros por semana, al hacerlo podía estar en contacto con la naturaleza y podía ir avanzando en mis objetivos hasta comenzar a trotar a mi propio ritmo y disfrutar del paseo.

Quise implementarlo en la alimentación, pero eso sí que era un verdadero acertijo, no podía lograr un equilibrio entre los miles de consejos que había decidido seguir pues no sólo se contradecían entre sí, sino que también terminaban por permitirme todas las excepciones imaginables. Pero entonces ocurrió lo que yo llamo “magia pura” y que uno mismo puede siempre provocar cuando haces lo que está en tus manos hasta donde te es posible y una “coincidencia” casi milagrosa manifiesta tu más profundo deseo.

Me contactó mi actual Coach de alimentación acudiendo a un anuncio que publiqué donde yo ofrecía un servicio que ella requería y que pudimos empatar a la perfección para realizar un intercambio de productos. Gracias a su experiencia personal con el sobrepeso y la alimentación saludable desarrolló el programa que me cayó como anillo al dedo para poder avanzar hacia mi objetivo: “Bajar de peso”.

Con un programa sumamente amigable, divertido, creativo y delicioso, logró reforzar mi compromiso personal y llevarme casi de la mano por la alimentación consciente y saludable, el ejercicio complementario y la planeación semanal de mis objetivos y metas.

Hoy después de muchos kilos perdidos y medidas reajustadas me siento mucho más conectada con mi capacidad para lograr mis objetivos, adquirir nuevos compromisos y detenerme a regresarle la importancia a detalles tan pequeños como un hilo dental  ya que se puede convertir en el camino a seguir hasta lograr mis sueños.

Así que sin importar cual sea tu “hilo conductor” adquiere un compromiso personal pequeño y deja que te lleve hasta donde quieras llegar.

 

Pregunta por las "Asesorías terapéuticas"

Psic. Cecilia Andreu Mereles

www.ceciandreu.com

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